La otra cara de la isla

Tenerife Norte

Verde, volcánico y con pueblos donde todavía vive gente. El norte es la parte de Tenerife que no aparece en los folletos de resort, y desde Icod se llega a todo: Garachico, Teno, el Chinyero, Anaga y el Teide por dos rutas distintas.

El Teide nevado visto desde el norte de Tenerife, con el pinar canario en primer término

El oeste

Garachico, Teno y el Chinyero

A pocos minutos al oeste está Garachico, el puerto más rico de la isla hasta que la erupción de 1706 lo sepultó, y que hoy vive de las piscinas naturales que dejó aquella misma lava. Más allá, Buenavista y el macizo de Teno, con Punta de Teno y Masca, ambos con acceso regulado. Y arriba, el Chinyero: la última erupción de Tenerife, en 1909, con el malpaís todavía negro.

El este

Puerto de la Cruz, La Orotava y Anaga

Hacia el este, por la autopista del norte, están Los Realejos con el sendero de la Rambla de Castro, La Orotava y su casco de balcones de tea, Puerto de la Cruz con el Jardín Botánico y Playa Jardín, y ya al final de la isla el Parque Rural de Anaga, Reserva de la Biosfera desde 2015.

Arriba

El Teide, desde el lado bueno

Subir al parque nacional desde el norte tiene una ventaja que pocos cuentan: se atraviesa el mar de nubes. En un día de panza de burro sales de casa con el cielo gris y veinte minutos después estás por encima, con el Teide limpio delante.

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