Guía

Rambla de Castro: el paseo del norte

Ruinas del elevador de aguas de Gordejuela, en la Rambla de Castro, con el mar rompiendo
Foto: Noemi M. M. · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0

Si solo vas a hacer un sendero en el norte de Tenerife, haz este. Poco más de cuatro kilómetros llanos junto al acantilado, entre palmeras y mar, con tres cosas que ver por el camino y ningún desnivel que castigue. Se hace con niños y se hace con abuelos.

Los datos

Lo que se ve por el camino

El palmeral

Es lo primero que sorprende: una mancha densa de palmeras colgada sobre el Atlántico, en una isla donde el paisaje costero suele ser roca pelada. La ruta lo atraviesa y luego se abre al acantilado.

La casona y el mirador de San Pedro

La Casona de la familia Castro da nombre a todo esto. Un poco más allá, el mirador de San Pedro se asoma al acantilado con el Teide a la espalda cuando el día está limpio. Es el punto donde todo el mundo saca la cámara.

El elevador de Gordejuela

Y aquí está la joya rara: las ruinas de un elevador de agua encaramado a la roca, donde estuvo la primera máquina de vapor que se usó en Tenerife para subir agua. Se construyó para regar las plataneras de arriba. Hoy es un esqueleto de piedra y hierro comido por la vegetación, y probablemente la imagen más fotografiada del sendero.

Cómo plantearlo

  • Es lineal: 4,36 km de ida, 1 h 50 min según el catálogo oficial. Se puede dar la vuelta donde quieras y volver.
  • Empieza en el mirador El Burgado, en Los Realejos, donde hay aparcamiento.
  • Dificultad baja, con la altitud moviéndose entre los 45 y los 147 metros.
  • Los visitantes individuales entran libremente. Solo los grupos organizados necesitan reserva, con un cupo de 80 personas al día.
  • Mejor a última hora de la tarde: la luz sobre el acantilado y el palmeral compensa el madrugón que no has tenido que hacer.

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