El norte de Tenerife no es el sur, y conviene saberlo antes de llegar con la toalla. Aquí la arena es negra, el Atlántico entra con fuerza y muchas de las mejores zonas de baño no son playas sino charcos labrados por la lava. A cambio, casi nunca están llenas.
La más cómoda: San Marcos
La más fotogénica: Charco del Viento
A pocos kilómetros al este, ya en el municipio de La Guancha, hay un charco volcánico que se ha hecho famoso por las fotos: coladas negras entrando en el mar y una poza de agua transparente entre ellas. No es una playa equipada. Se baja por pista, no hay servicios ni socorrista y está muy expuesto al oleaje del norte.
Las piscinas naturales: El Caletón
En Garachico, a pocos minutos al oeste, la erupción de 1706 dejó al entrar en el mar un conjunto de charcos con nombre propio —Las Viejas, Los Niños, Los Chorros— que hoy son la zona de baño más popular del noroeste. Están acondicionados y conectados con el paseo marítimo, así que son la opción más agradecida cuando el mar está en calma.
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